Decoración con puro encanto

Decoración con puro encanto
22-03-2018 Tags:

Muebles reciclados y algunos objetos entrañables descubiertos en ciudades del mundo son los protagonistas de este departamento ñuñoíno.

Por: Alejandra Gajardo // Fotos: Alejandra González

Como amor a primera vista se podría definir la relación de Mónica con el departamento que habita. Lo visitó, se encantó y lo arrendó inmediatamente porque su distribución, luminosidad y su encantador patio interior sencillamente la sedujeron. “Lo encontré hace dos años, en un momento muy bueno de mi vida”, recuerda esta periodista, que se declara nómade por su costumbre de cambiar de ambiente cada cierto tiempo.

El nuevo hogar, emplazado en un tranquilo barrio de Ñuñoa, había sido remodelado recientemente y en ese proceso su cocina y living comedor fueron ampliados gracias a la eliminación de un pequeño dormitorio. “Gracias a esos trabajos tenemos luz tanto del oriente como del poniente”, dice la feliz arrendataria de este inmueble de parqué impecable y relajantes paredes blancas. Construido con materiales nobles, el acogedor espacio ñuñoíno recibió rápidamente la impronta de Mónica y de su hijo músico, Sebastián, quienes prefieren los ambientes despejados, los muebles reciclados, los toques contemporáneos y algunos ingredientes lúdicos que aportan color y buen humor. “Soy algo minimalista y trato de mantener cierto orden. No me gustan mucho los adornos, pero pongo algunos objetos que por una u otra razón me llamaron la atención. Se trata de cosas sin valor económico, sino solo emocional”, explica quien tiene una anécdota para cada elemento considerado.

En esa acotada pero atractiva lista de objetos están muebles rescatados del persa Biobío y mandados a restaurar en un taller cercano, recuerdos, objetos escogidos en Larry (Av. Italia 1392), fotografías y dibujos de viajes, en especial de la cosmopolita Nueva York, y muchos libros de arte y de viajes. “Son mis pequeños tesoros”, dice Mónica.

El blanco es total protagonista. La lámpara es de Homecenter y el florero es de Larry.


 

En la mesita del pasillo destacan una lámpara de Homy y un candelabro comprado en el MoMA de San Francisco. Tres obras seriadas de Alfredo Echazarreta, Catalina Abbott y Gonzalo Cienfuegos otorgan vida al rincón. 


 

En el comedor conviven dos sillas normando con dos contemporáneas de Muebles Sur.


La fascinación por Nueva York está en pequeños detalles, en todo el departamento.