¡Dulzura exótica!

¡Dulzura exótica!
09-04-2019 Tags:

Temas

En Chile las frutas más conocidas son los plátanos, las naranjas, los duraznos, las uvas y las manzanas, pero en el mundo hay mucha más oferta. En los supermercados han aparecido otras que buscan una oportunidad en las mesas nacionales y lo hacen con sabores a los cuales no estamos tan acostumbradas.

 

Kumquat

Fruta conocida también como ‘naranja enana’, ya que es muy parecida a ese popular cítrico, pero del porte de una aceituna grande. Otra diferencia con la naranja es que su cáscara es comestible e incluso más agradable y dulce que su interior, que es más ácido y amargo. Su árbol, que en macetero llega al metro de altura, se utiliza mucho como ornamento por sus hojas perennes y su fruto de lindo color. Por lo mismo, también se recurre a él para hacer arreglos florales. El kumquat, que tiene alto valor energético y vitamina C, puede consumirse en forma directa como también como ingrediente de licores, mermeladas y repostería. Una opción para recibir y lucirse es bañar estos frutos en chocolate y servirlos como bombones. Lo dulce de la cobertura y la acidez de kumquat hacen una combinación perfecta.


Fruta del paraíso

La forma de este fruto es muy peculiar. Es ovalado, del tamaño de un mango grande, amarillo oscuro y con unos pequeños cuernos que lo caracterizan. En otros países se le conoce también como kiwano, por su parecido al kiwi. Al cortarlo se puede apreciar su pulpa gelatinosa y verdosa, y sus pepas blanquecinas. El sabor es una mezcla entre pepino, plátano, kiwi y limón, y por su acidez lo recomiendan especialmente para preparaciones como jugos y batidos. Es también una excelente fuente de vitamina C y potasio, además de tener buenas dosis de calcio y sodio. Si se quiere probar hay que escoger una fruta del paraíso muy madura. Estas se pueden reconocer por su color más anaranjado y porque los cuernos están más blandos. Después de lavarlo hay que cortarlo a la mitad y sacar la pulpa con una cuchara. También se puede agregar a una ensalada de frutas, especialmente si tiene melón, mango y plátano, ya que combina muy bien con ellos.


Physalis

A pesar de que es cultivado en Chile, Perú, Colombia y Ecuador, el physalis no es masivamente conocido, aunque no es difícil verlo en venta en cajitas plásticas trasparentes en los grandes supermercados. Es fácilmente identificable por su membrana encapsulada que lo cubre. Al retirar esta se obtiene un fruto del tamaño de un tomate cherry. Su textura es muy agradable y su sabor dulce es parecido a la piña. Tiene además la ventaja de que su aporte calórico es bajo, ya que los 14 gramos alcanzan solo 70 calorías, pero es generoso en vitaminas A y B. También conocida como uchuva, la physalis se puede consumir fresca en ensaladas, dándoles un toque agridulce muy agradable. Su sabor puede aprovecharse en mermeladas, batidos de leche, yogur y jalea, e incluso en la elaboración de algunos licores y helados.


Papaya tropical

Aun cuando tienen un nombre parecido, la papaya tropical es distinta a la serenense, que se ha consumido y disfrutado por años en Chile. La extrajera, a diferencia de la local, no tiene esa forma segmentada tan característica, su pulpa es más bien naranja y sus semillas, negras. Esta variedad, también conocida en el Caribe como mamón, es más dulce que la papaya serenense y no necesita cocerse. Se pela cuidadosamente, se corta a lo largo, se le retiran las semillas y después de un rato en el refrigerador para enfriarla se puede disfrutar con unas gotitas de jugo de limón, que realzan aun más su sabor. Una excelente idea es batir una papaya bien madura con leche, unas gotas de esencia de vainilla y edulcorante o azúcar. El secreto es que esté bien helada. También puede ser el ingrediente principal de flanes, mousse, queques o solo almibaradas. Se puede encontrar en La Vega y en los grandes supermercados.


Lychee

Por su aspecto parece una suerte de baya color rojo y de cáscara semidura, que al ser retirada aparece un fruto blanquecino, con una pepa oscura en su interior. Su sabor es dulce, con un ligero toque ácido, lo que hace que esta fruta originaria del sur de China sea muy versátil. En Chile los lychees solo se pueden encontrar enlatados y en almíbar en los supermercados grandes y en las tiendas de comestibles orientales. Una preparación fácil y refrescante para el verano es el batido de lychees con leche de coco. La receta para dos personas considera 200 ml de leche de coco, una lata de lychees en almíbar, 80 gramos de azúcar, jugo de un limón y una pizca de sal. En una olla se pone solo el almíbar del tarro y se le agrega el azúcar, se revuelve y se calienta hasta que hierva. Una vez tibio se pone en una licuadora, se agregan los lychees, la leche de coco y la pizca de sal. El batido se congela en una cubetera hasta formar bloquecitos. Estos se vuelven a licuar y esa suerte de smoothie se sirve en copas y con hojas de menta como adorno.


Plátano barganette

Hasta hace algunos años en Chile solo se encontraba el banano cavendish, el clásico amarillo que los estudiantes llevan en sus mochilas para comérselo en el recreo, el que se sirve con miel de palma como postre o se licua con leche. Ahora, en cambio, en algunos supermercados asomó una larga y verde figura: el plátano barganette, que es mucho menos dulce y más duro. Es ideal para cocerlo o freírlo y servirlo como acompañamiento. Una alternativa muy popular en el Caribe son los tostones, un clásico tropical para el aperitivo. Se pelan los plátanos de igual forma que las bananas, aunque es un poco más dificultoso porque la cáscara está más adherida a la pulpa. Una vez pelados se cortan en trocitos de unos cinco centímetros y se fríen en aceite bien caliente durante unos seis minutos. Luego se sacan y se dejan estilar hasta que estén tibios. Después se aplastan con la parte inferior de una taza o un uslero. Se fríen nuevamente, pero solo unos tres minutos, se escurren y se les agrega sal. Se sirven con alguna salsa como mayonesa o ketchup.