Marcela Lechuga: “Es un error la cultura del no estrés”

Marcela Lechuga: “Es un error la cultura del no estrés”
13-06-2019 Tags:

Por: Lisette Ávila O. / Foto: Nicolás Abalo

Promotora de estilos de vida saludables, conferencista y sicóloga clínica, la profesional nos cuenta en esta entrevista los detalles de su reciente libro, ‘Así es la vida, una invitación a encontrarnos’, publicación en la que desmitifica la idea de que el estrés enferma. Otra cosa es el ‘burnout’, que es el agotamiento general.

 

Lleva más de 20 años de experiencia sicoterapéutica y en su metodología de trabajo ha integrado recursos como el sicodrama, la biodanza y la musicoterapia, entre otros. Una carrera profesional en la que Marcela Lechuga ha decidido mitigar el dolor humano y ayudar a otros en procesos complejos de la vida. “Durante mi desarrollo profesional me he inclinado siempre por la búsqueda de la esencia de lo humano”, dice.

A lo largo de su trayectoria como sicóloga se ha ocupado de aspectos tan críticos como el alivio del dolor y el buen morir, participando activamente en la creación de las normas nacionales del Programa de Cuidados Paliativos del Ministerio de Salud, que por medio del sistema Auge llega a todos los chilenos. De igual modo, ha buscado comunicar el valor de la vida y el de los años, trabajando en campañas masivas para prevenir el deterioro cognitivo, el miedo a envejecer, el miedo a vivir y estresarnos.

En su reciente libro la autora desafía la cultura colectiva del ‘no estrés’ e invita a mirar y aceptar el estrés como motor de vida. En el primer capítulo de la publicación la profesional señala que “si seguimos valorando la experiencia del estrés de forma negativa y vaga podemos estar limitando nuestra posibilidad de ser plenamente felices, de crecer, como personas y como humanidad. Comprender la experiencia del estrés nos protege de sucumbir como víctimas de una amenaza”.

¿Por qué le interesó estudiar el estrés y abordarlo desde otro punto de vista?

Como sicóloga clínica, especialista en salud, comunicadora social y consultora empresarial me toca a diario desmitificar e invitar a vivir plenamente la experiencia del estrés. Lo cierto es que el estrés en sí´mismo no es lo que nos enferma, sino el percibirlo como una amenaza y no como un desafío. Por lo tanto, el llamado es a aprender a bien vivir en las buenas y en las malas.

En su libro dice que el estrés es el motor que nos permite vivir. ¿A qué se refiere con eso?

Desde que estamos en el vientre de nuestra madre, y desde que damos nuestros primeros pasos hasta que logramos la estabilidad sicofísica y de nuestra propia identidad, vivimos el estrés. Esta identidad progresa en la medida en que transitamos por cada etapa, llegando a nuestro máximo potencial al envejecer. Así´también nuestra capacidad de estresarnos va aumentando con el paso de los años. Entonces estresarnos nos ayuda al buen vivir, ya que nosotros de forma natural tenemos dos mecanismos para autorregular el estrés y llegar a altos niveles sin afectar nuestra salud. El primero, los ritmos circadianos ‘vigilia-descanso’, y el segundo, los ritmos ultradianos; ambos constituyen la respuesta sicobiológica del organismo que renueva nuestros niveles de neurotransmisores necesarios para estar alertas y plenamente vivos.

¿Por qué refuta la tesis de que el estrés enferma?

Cabe preguntarse por qué´asociamos estrés con enfermedad. Es un mito que estresarnos nos enferma, se ha distorsionado lo natural. Es un error la cultura del noestrés porque la vida es estrés: nacer, enamorarse, tener un hijo, cambiar de trabajo, jubilar, viajar y morir. Por lo tanto, estresarnos no es lo que nos enferma, sino que percibir las múltiples demandas de la vida (ser profesionales, padres, hijos, parejas, amigos, vecinos, entre muchos otros roles) como una amenaza y no como un desafío. Lo que nos predispone, pero no lo que nos determina a enfermarnos, es lo que se ha definido como desgaste o ‘burnout’, un síndrome solapado que va minando nuestra vitalidad

¿Qué es el burnout y cuál es la diferencia con el estrés?

Es importante diferenciar estar estresado de estar desgastado o en ‘burnout’. Cuando estamos estresados estamos en un nivel de tensión operacional óptima para desempeñar todos nuestros roles en forma íntegra; en cambio, cuando estamos en ‘burnout’ nos encontramos en un nivel de tensión emocional que nos lleva al agotamiento general, a la despersonalización o frialdad en nuestras relaciones, a la falta de gozo, de realización personal y frustración. El ‘burnout’ aplicado a la vida puede estar en los niños, en los jóvenes y en los adultos al verse sobrepasados por las demandas de la etapa de su vida. Porque todas las etapas de la vida tienen su propósito y de nosotros depende darle el sentido, crecer y madurar, o detenernos y desencadenar un burnout.

En el texto habla de las personalidades resistentes. ¿Cuáles son esas y de qué forma sortean los cambios en la vida?

Nuestra capacidad de estresarnos aumenta con el paso de los años y esto no se contradice con las teorías del envejecimiento. La vida va aumentando las demandas, los desafíos y nos invita a cumbres más altas hasta que finalmente nos invita a morir. Pero si tenemos la oportunidad de llegar a los 80 años, en la antesala de la ancianidad, es fundamental tomar conciencia de la muerte para poder darle un sentido profundo y sagrado a la vida. Se parece al proceso del águila. Esta es un ave de gran longevidad, que a los 40 años tiene que tomar una decisión trascendental: renovarse o morir. Porque a esta altura de su vida tiene el pico curvo, las garras blandas y las plumas duras, y se le hace difícil su supervivencia. Si decide renovarse es un águila resistente, ya que tiene que retirarse a un paredón durante 150 días y su primera tarea será volarse el pico de cuajo y esperar –sin alimentarse– a que crezca nuevamente. Con esta renovación comienza a sacarse una por una las garras y las plumas que ya no le sirven. Una vez completado el proceso, el águila emerge renovada y vuela hasta su máxima longevidad.

En el capítulo cuatro del libro hago una equivalencia de ese proceso en el ser humano, ya que la naturaleza es tan sabia que en el trayecto de la vida nos obliga a hacer tareas necesarias para nuestro desarrollo, como dejar la seguridad del hogar y asistir al primer día de clases, responsabilizarnos de nuestras acciones cuando somos jóvenes, trascender el yo para formar un nosotros, ser productivos en la adultez, ser competentes en la madurez para renovarnos a los 50 y entrar en la maravillosa aventura de la vejez. Pero puntualmente esta renovación nos exige una gran tolerancia al estrés, a la incertidumbre, a las pérdidas y a los cambios para emerger livianos de prejuicios y de hábitos que ya no nos sirven e impiden el volar aun más alto.

¿Cómo padres qué recursos emocionales debemos entregarles a los hijos para que enfrenten el estrés de la vida como algo natural?

Ser protagonistas y no víctimas de la vida y preguntarnos valientemente qué´ me falta hoy para sentirme seguro, para tener paz, incluso en medio de la tormenta. Y desde ahí´presentarme en mi entorno como un adulto, consciente de mis necesidades y haciéndome responsable de ello. Entendiendo esta responsabilidad como la habilidad de responder a la vida. Ser adulto es ser capaz de llegar a límites impensables de estrés, manteniendo la integridad personal y velando por el bien común… Podemos ver un ejemplo de adulto íntegro en el personaje de la película La Vida es Bella, que, a pesar del horror del holocausto, manifestó´para él y su hijo una realidad paralela. También nos tocó ver durante la experiencia del terremoto del 2010 a muchos adultos comportarse como niños o adolescentes desbandados frente a la incertidumbre, sin poder ofrecer contención y protección a su entorno. ¿Qué´faltó´allí? Haber desarrollado competencias emocionales, sociales y cognitivas que dan fortaleza y templanza para afrontar la adversidad.

¿Cree que la solidaridad social nos ayudaría a tener una mejor salud mental?

Las personas no tienen conciencia de la importancia del autocuidado, hoy existe una gran atención al ‘cuidarse’ como un estilo de vida, pero no sé´si se traduce en una conciencia personal, de la necesidad real de acoger a nuestro ser en las buenas y las malas, y de la relevancia del apoyo social humano. Seguimos creyendo que el cuidado es solo físico, siendo que el autocuidado es conciencia de mí´ para ser más consciente de ti. Ser más íntegros cada día. Reconocer que tú y yo somos uno y que cuidarte a ti también es cuidarme a mí.

¿Qué significa para ti vivir con sentido?

Que es posible vivir plenamente con estrés para crecer y madurar y no caer en el burnout. Es el gran secreto que guardamos en nuestro cuerpo, que ha sido develado por la ciencia para que cada día se manifieste más para todos y así, al autocuidarnos y apoyarnos mutuamente, podamos llegar a transitar todo lo que la vida nos depare con esperanza y fe. También el secreto está en seguir los ejemplos de quienes han logrado coronar los altos niveles de estrés transformando, finalmente, lo ordinario en extraordinario.