Jennifer Warner “Me proyecto al servicio de los demás”

Jennifer Warner “Me proyecto al servicio de los demás”
26-05-2016

La conocida periodista y conductora de televisión tiene el firme propósito de contribuir a la calidad de vida de las mujeres. Para ello ofrece charlas en las que, junto a otros profesionales, las estimula a crecer interiormente y buscar la sanación. 

Por: Alejandra Gajardo / Fotos: Rodrigo Cisterna / Agradecimientos a Hotel Sheraton Santiago

 

Cuando hace una década nació León, su primer hijo, Jennifer Warner vivió momentos difíciles. La alegría de ser madre se empañó cuando al pequeño le diagnosticaron craneosinostosis, una condición que restringe el crecimiento del cráneo. Para que superara esa patología, que consiste en el cierre precoz de las suturas craneales, se le debió someter a una delicada operación. “En un acto sicomágico le pedí a Dios, a los santos y también a las hadas que nos ayudaran y prometí que si León superaba absolutamente esta situación, me iba a poner al servicio de la luz”, recuerda la periodista y animadora de televisión. Su petición fue escuchada y su hijo no solo dejó a atrás su mal, sino que también se convirtió en un niño sano, deportista, buen alumno y feliz.

Jennifer cuenta que esa promesa que hasta el día de hoy cumple con gusto fue el punto de partida de su empeño en elevar la calidad de vida de mujeres de todos los sectores sociales y geográficos. Para lograrlo realiza charlas junto a profesionales de distintas áreas de la sicología y de la medicina complementaria.

¿Cómo comenzaste a realizar estas charlas?

Quise hacer cosas nuevas en el mundo de las comunicaciones y comencé a trabajar en un colectivo que se llama Agrupación para el Despertar de la Conciencia. Con ellos armamos proyectos para instituciones de distinto tipo, como gremiales, mujeres temporeras, líderes comunales, cámaras de comercio, Servicio Nacional de la Mujer. Nuestras charlas tratan sobre comunicación efectiva. Hablamos de cómo conectarse con el yo interior, cómo manejarse con las relaciones tóxicas, de la polifuncionalidad de las mujeres en la actualidad… 

¿Cuándo comenzó tu interés por las técnicas de sanación?

Hace como diez años empecé a explorarlas, desde el calendario maya hasta las piedras de poder y el reiki. Además, siempre tuve ese bichito del servicio, la ayuda social, de conectarme con la divinidad que vive dentro de una. 

¿Cuándo decidiste exteriorizar este conocimiento?

En muchas ocasiones sociales, mis conocidas me manifestaban alguna dolencia y yo las trataba, por ejemplo, con reiki. Pensé que esto que se daba en un ambiente más íntimo podía hacerlo con más personas. Al tiempo, una amiga me llamó y me preguntó si yo hacía charlas. Entonces me propuse poner estos conocimientos, que son herramientas muy útiles, al servicio de los demás. Así, una charla llamó a la otra y en el camino fui conociendo gente muy linda experta en distintas técnicas. Fui armando varios lazos para poder trabajar en lo que me pedían. Por ejemplo, si me solicitan una charla sobre trabajo y familia, armo el panel. Así he ido caminando… Muchas las hago ad honorem, porque tengo una responsabilidad como mamá bendecida con dos hijos sanos. No veo esto como un negocio, sino más bien como un servicio.

¿Cuál es la charla que más te piden?

La que más éxito ha tenido es la de cómo manejar las emociones tóxicas para lograr una comunicación efectiva en el plano laboral. 

¿Cuál es tu diagnóstico de las mujeres en la sociedad?

No nos conocemos para nada, no nos escuchamos, no pedimos ayuda, no nos damos cuenta de que las respuestas están en nuestro interior y las buscamos en factores exógenos, nos ocupamos demasiado de los demás pero estamos mal por dentro. Nuestra sociedad exige resultados en forma rápida y la medicina tradicional suele tratar las carencias con medicamentos. Las mujeres son capaces de salir adelante. Somos el motor de la sociedad. Es cosa de ver que una mujer sabia en un entorno laboral o familiar puede iluminar a cientos de personas.  

¿Cómo relacionas estas actividades con tu trabajo en la televisión?

Mucho, la televisión me da la vitrina necesaria. Soy gracias a ella una figura pública reconocida por la gente y con seguidores en las redes sociales. Todo eso me da la posibilidad de hablar masivamente estos temas, conseguir auspicios y difusión.

¿Te proyectas en esto?

Ciento por ciento. Me gustaría servir a los demás. También me encantaría tener un centro o una fundación cuyo objetivo sea la sanación y que ofrezca terapias holísticas.

¿Cómo es el feedback en tus charlas?

Súper bueno, aunque es poco modesto que lo yo lo diga. Pero, la verdad es que veo excelente recepción. En las redes sociales recibo cientos de mensajes en pocos minutos demostrando interés. Es muy lindo lo que sucede y por ello me encantaría poder trabajar por todo el país y América si se puede.

¿Aún te sientes cómoda en farándula?

Es que al programa Intrusos le hemos dado una vuelta total. De hecho, se cambió el panel y ahora es un poco más magazine. Usamos excusas faranduleras para tratar temas femeninos y sociales. Por ejemplo, hace poco una figura conocida se suicidó y por esa noticia tratamos el tema de la depresión, de cómo podemos fijarnos en el prójimo, cómo ayudarlo y cómo buscar ayuda si nos pasa a nosotros. 

¿Cómo ves a la televisión chilena?

En una crisis absoluta de recursos y sintonía. Se hacen los equipos cada vez más pequeños, se achican las áreas creativas y se sacan programas del aire. La publicidad está focalizada en los medios digitales y la gente está viendo on demand, porque quieren ver lo que realmente les interesa, consumen en forma mucho más segmentada.

¿Qué ves tú?

Muchos programas de viajes, magazines femeninos, matinales de afuera y Ellen Degeneres, que me encanta. Ella es mi ídolo, es cercana, chistosa, empática… Después de la maternidad me vino una locura con el género y me llaman mucho los temas de mujeres.