¿Por qué vivimos cansadas?

¿Por qué vivimos cansadas?
02-04-2019 Tags:

Ilustración: Consuelo Astorga T.

Es una sensación muy frecuente y puede deberse a múltiples razones. Es importante estar atentas para que no se vuelva crónica ni afecte la vida cotidiana en su totalidad.

 

Si hicieras una encuesta entre cinco amigas sobre si sienten cansancio generalizado, ¿cuántas de ellas te responderían que sí? Probablemente unas tres, al menos. Cansancio en la mañana, en la tarde y en la noche. Constante y molesto. Una sensación que no te lanza a la cama, pero que si pudieras hacerlo, qué ganas, ¿verdad?

El cansancio y la falta de energía se sufren, sobre todo, en determinadas ocasiones del año y de manera aparentemente inexplicable. Pero, como todo, tiene sus razones.

“La sensación de cansancio constante puede ser una respuesta normal e importante al esfuerzo físico, al estrés emocional, al aburrimiento o a la falta de sueño –dice el doctor Sebastián Ugarte, jefe de Unidades Críticas de Clínica Indisa–. Es un síntoma común y por lo regular no se debe a una enfermedad grave, pero puede ser un signo de un trastorno físico o mental más serio. Cuando la sensación de cansancio constante no se alivia con dormir bien, alimentarse bien o tener un ambiente con bajo estrés, debe consultarse al médico”.

Existen muchas causas posibles de la sensación de cansancio constante, agrega el facultativo. Por ejemplo: anemia (incluso anemia ferropénica); depresión; deficiencia de hierro (sin anemia); medicamentos como sedantes o antidepresivos; dolor crónico, trastornos del sueño, como insomnio, apnea obstructiva del sueño o narcolepsia; hipotiroidismo, o consumo de alcohol o drogas, como cocaína o narcóticos, especialmente si se utilizan con frecuencia. La sensación de cansancio constante también puede ocurrir con las siguientes enfermedades: enfermedad de Addison (un trastorno que ocurre cuando las glándulas suprarrenales no producen suficientes hormonas); anorexia y otros trastornos alimentarios; artritis, incluso la artritis reumatoidea juvenil; enfermedades autoinmunitarias como el lupus eritematoso sistémico; cáncer, insuficiencia cardíaca; diabetes; fibromialgia; infecciones, especialmente si demora mucho tiempo para recuperarse o tratarse, como la endocarditis bacteriana (infección del miocardio o de las válvulas del corazón); infecciones parasitarias; hepatitis; VIH/SIDA; tuberculosis y mononucleosis infecciosa; enfermedad renal; enfermedad hepática, y desnutrición.

“Algunos medicamentos también pueden causar somnolencia o sensación de cansancio constante, por ejemplo, los antihistamínicos para las alergias, los medicamentos para la hipertensión arterial, las pastillas para dormir, los esteroides y los diuréticos”, indica el Dr. Ugarte.

¿Puede deberse a la falta de algún mineral en la alimentación?

Efectivamente, aunque con la deficiencia de hierro leve es posible que la persona no tenga ningún síntoma, o tener solo síntomas leves al principio y que aparecen lentamente. Esos síntomas pueden incluir: sentirse débil o cansado con más frecuencia de lo normal, o con el ejercicio; dolores de cabeza; mareos; palpitaciones, y problemas para concentrarse o pensar. Y a medida que la anemia empeora, los síntomas pueden incluir: uñas quebradizas; un deseo de consumir hielo u otras cosas que no son comida; mareo cuando se pone de pie; palidez de la piel; dificultad respiratoria; dolor o inflamación en la lengua; úlceras bucales; movimiento incontrolable de las piernas mientras duerme, y pérdida de cabello.

¿Cuándo se vuelve peligrosa esta sensación?

La sensación crónica de cansancio puede ser grave cuando es síntoma de una enfermedad oculta que no se identifica y no recibe tratamiento. También cuando se prolonga en el tiempo y constituye el síndrome de fatiga crónica. El síndrome de fatiga crónica es una enfermedad grave y de larga duración que afecta a muchos sistemas del cuerpo. A menudo el síndrome puede dificultar el realizar sus actividades normales; a veces es posible que ni siquiera pueda salir de la cama. Cualquier persona puede tener síndrome de fatiga crónica, pero es más común en quienes tienen entre 40 y 60 años. Y las mujeres adultas lo presentan con mayor frecuencia que los hombres