¡Ese par de piernas!

¡Ese par de piernas!
31-01-2019 Tags:

Pesadez, estrías, flacidez, várices.

Las extremidades inferiores constituyen la zona más proclive a sufrir problemas, tanto estéticos como funcionales: pesadez, estrías, flacidez, várices… Pero hay solución mientras se cambien hábitos de vida, porque lo mejor de todo es que las piernas reaccionan rápidamente a cualquier tipo de actividad.

 

Es poco probable que la gran mayoría de las mujeres tengamos las piernas de Heidi Klum o las de Charlize Theron, largas y torneadas. Pero sí es posible estar cerca de ello con los cuidados adecuados.

Las piernas son la parte del cuerpo más proclive a sufrir a lo largo del día y de la vida. Soportan el peso del cuerpo, las malas posturas, las largas permanencias de pie o sentadas. Son propensas a sufrir todo tipo de problemas circulatorios, acumulan grasa donde no deben y su piel contiene tan pocas glándulas sebáceas que se resecan a menudo.

También las atacan la flacidez, la pesadez, las estrías, la celulitis y las várices. Y muchas veces, aun en estos casos, no es tema de kilos de más. Si eres afortunada y posees unas piernas tonificadas, firmes y con la piel brillante, tienes mucho camino ganado. Sin embargo, los ejercicios te ayudarán a lucir más.

LOS PROBLEMAS

• Sequedad. Si después de la ducha, aún con la piel húmeda, ocupas una crema hidratante, eliminarás el efecto ‘acartonado’ de la piel. Estando bien hidratadas, las piernas se ven tersas, suaves y brillantes. Tu piel también se vuelve mucho más resistente y elástica, lo que evita la aparición de estrías y flacidez. La aplicación de la crema debe ser siempre de manera ascendente, es decir, desde los talones hasta las caderas, y la fórmula del ungüento debe contener ojalá vitaminas, retinol o ácido hialurónico, agentes tensores que estimulan la producción de colágeno y que reafirman los tejidos.

• Flacidez. Aunque todo el cuerpo se resiente por la pérdida de tonicidad de los tejidos, son la cara interna del muslo y las rodillas las áreas más afectadas. Este feo descolgamiento se produce por la debilidad de los músculos abductores. ¿Cómo se combate? Con ejercicios. Un buen entrenamiento esculpe los contornos y favorece la circulación sanguínea. La gama de posibilidades para conseguirlo van desde un gimnasio o plataformas vibracionales hasta hábitos sencillos como subir y bajar escaleras, montar en bicicleta, andar en puntillas por la casa o caminar 30 minutos al día.

• Pesadez. El sobrepeso influye en los trastornos circulatorios, lo mismo que el sedentarismo y la mala alimentación. Las piernas cansadas son un problema para cada vez más personas, especialmente para mujeres, debido a los desarreglos hormonales causados por la menstruación, los embarazos, la menopausia, etc. La mejor forma de evitarla es estabilizarse en un peso correcto y darle el vamos a la bomba circulatoria con ejercicio moderado, hábitos adecuados y un estilo de vida saludable.

• Estrías. Aparecen sobre todo en muslos y caderas y son causadas por la falta de elasticidad de la dermis, la mala hidratación, el exceso de peso y las bruscas variaciones de este mismo. También atacan mucho a las embazaradas, por la distensión de los tejidos. Las estrías son pequeñas ‘cicatrices’ de tono nacarado y son muy difíciles de eliminar. El único tratamiento reconocido que existe para ellas hasta ahora es la prevención.

• Várices. Los problemas vasculares se generan cuando las válvulas venosas que evitan el reflujo de la sangre no funcionan correctamente o cuando la pared de la vena cede y se debilita. El resultado es una vena excepcionalmente dilatada y alargada que sobresale de la superficie de la piel. En ocasiones la pesadez es la antesala de las várices y, aunque en el 90% su origen es hereditario, el 10% restante se debe a malos hábitos, como una dieta incorrecta, el uso de prendas ajustadas, el sobrepeso y la falta de ejercicio, entre otros.

¿Cómo cuidarlas?
* Lleva una dieta rica en fibra
* Bebe abundante agua
* Evita las comidas saladas
* Usa ropa holgada
* Camina a diario
* Duerme con las piernas ligeramente levantadas
* Termina la ducha con un chorro de agua fría