La temida meningitis

La temida meningitis
13-12-2018 Tags:

En Chile, el año pasado se reportaron 80 casos, generando alerta en la población y la necesidad de mayor información.

Según la Organización Mundial de la Salud, la meningitis meningocócica es una infección bacteriana grave que afecta las membranas que rodean el cerebro y la médula espinal. Puede causar importantes daños cerebrales y es mortal en el 50% de los casos no tratados. 

 

El caso de una mujer chilena que falleció el año pasado en Temuco producto de una meningitis meningocócica y el de una niña de 14 años que murió este año por lo mismo no solo ha generado alarma en la comunidad, sino también muchas dudas sobre esta enfermedad. ¿Siempre es mortal?, ¿se puede contagiar solo en invierno?, ¿la única prevención es la higiene? Estas son algunas de las preguntas que muchos se hacen ante la proliferación de casos en nuestro país y el mundo.

“La enfermedad meningocócica se da -en más del 50% de los casos- en pacientes previamente sanos, siendo de curso fulminante, con síntomas y signos inespecíficos, por lo que se puede confundir con una infección viral en sus primeras horas. Incluso un diagnóstico precoz puede resultar en una evolución tórpida e insatisfactoria. Por estos motivos la prevención mediante la inmunización contra el meningococo ha demostrado ser la estrategia más eficiente para su control a nivel poblacional”, explica el doctor Rodolfo Villena, pediatra infectólogo de Clínica Las Condes.

Los primeros síntomas de esta enfermedad son fiebre, decaimiento, dolor de cabeza, llanto persistente -especialmente en niños-, náuseas y vómitos; y los signos más tardíos son manchas de color rojo vinoso en la piel y rigidez en la nuca. Aunque se diagnostique y trate oportunamente, de acuerdo con cifras de la OMS, entre un 5% y un 10% de los pacientes fallecen entre las primeras 24 a 48 horas desde que aparecen los síntomas; esto, porque una de las características del meningococo es que sus manifestaciones clínicas iniciales son muy inespecíficas y pueden confundirse con una infección viral, lo que dificulta tremendamente su diagnóstico. “A esto se suman los mecanismos de agresividad y virulencia propios que tiene la bacteria, que le permiten evadir la respuesta inmune, sobreviviendo en el torrente sanguíneo, lo que le otorga una rápida y mayor posibilidad de diseminación. Todo esto impacta en el diagnóstico oportuno y en el desenlace fatal de manera muy rápida en algunos pacientes, a pesar del inicio de terapia antimicrobiana”, dice Villena.

En Chile los protocolos establecidos para el control y prevención de la enfermedad están básicamente orientados a la promoción de la vacunación y a la vigilancia epidemiológica. Así lo explica Mirta Acuña, subdirectora de Gestión Asistencial del Hospital Roberto del Río. “En nuestro país se incorporó la vacunación programática contra la bacteria Neisseria meningitidis el año 2012. Esta vacuna es de tipo conjugada contra 4 serotipos de la bacteria (A, C, W e Y) y actualmente su administración está programada en el calendario de inmunizaciones de nuestro país a los 12 meses”, dice.

Sobre el diagnóstico y sobrevivencia del cuadro infeccioso, la doctora Katia Abarca, infectóloga pedriátrica de Red de Salud UC CHRISTUS, señala que no siempre la enfermedad deja secuelas graves. “La meningitis pura sin sepsis (compromiso infeccioso generalizado) suele tener buen pronóstico y no dejar consecuencias. La meningococcemia fulminante es el cuadro más grave, tiene alta letalidad y variadas secuelas, como pérdida de dedos o incluso extremidades por necrosis, daño renal, neurológico, además de todo lo sicológico que esto conlleva”, especifica la facultativa, y agrega que dependiendo del daño que haya tenido el paciente, este deberá tener controles periódicos con especialistas.

Si bien cualquier persona puede sufrir la enfermedad meningocócica, los niños menores de un año son los que tienen mayor riesgo de presentarla debido a la inmadurez de su sistema inmune. Por lo mismo, prevenir mediante la higiene y la vacunación es fundamental para la protección de todos los grupos de la población. “Lo bueno es que se ha avanzado en el desarrollo de las vacunas y hoy se cuenta con buenas vacunas para los serotipos A, C, W e Y, y recientemente contra el B, vacuna que fue bastante difícil de desarrollar, pero que ya está disponible”, puntualiza Katia Abarca.