¡Sonreír con libertad!

¡Sonreír con libertad!
30-08-2018

Los pacientes con prognatismo mandibular suelen ser roncadores, algunos pueden hacer apneas, no mastican bien y eso, con el paso del tiempo, puede dañar otros sistemas y funciones del cuerpo.

Las personas portadoras de anomalías dentofaciales, que pueden incluir prognatismo (una mandíbula grande o adelantada) o hipoplasia (más pequeña o retrasada), no solo deben asumir un defecto estético, sino también problemas funcionales como dificultades para respirar y tragar. Para darles solución existe la cirugía ortognática

 

Los biógrafos de Carlos I de España aseguran que ese monarca, que reinó entre 1520 y 1558, era un hombre de cuerpo bien formado y de ojos inquietos, pero con una mandíbula tan ancha y larga que no parecía natural. Cuando cerraba la boca no podía unir los dientes inferiores con los superiores, defecto no solo estético sino también funcional, ya que lo hacía padecer de mala deglución y a veces resultaba difícil entender lo que decía.

El soberano, nieto de Isabel la Católica y Fernando de Aragón, sufría de prognatismo mandibular, patología que consiste en una mandíbula en una posición anterior respecto de la superior. Esa condición fue también heredada por sus sucesores Felipe IV y Carlos II y por varios otros miembros de esa familia real, ya que se trata de una condición con un fuerte componente genético. A pesar de las dificultades que enfrentaron, esos reyes y nobles no pudieron hacer nada al respecto y debieron asumir en sus vidas no solo las consecuencias estéticas, sino también alteraciones funcionales que les generaban problemas, como una masticación y respiración dificultosas. Ese fue también el destino de muchos pacientes prognáticos hasta que se masificó la cirugía maxilofacial, que, como una parte de su quehacer, participa en la corrección de este tipo de anomalías.

Esa intervención, que se practica en Chile desde la década de los 70, soluciona definitivamente el prognatismo y también la hipoplasía mandibular, como se llama la patología que se caracteriza por una mandíbula en posición posterior respecto del maxilar, o bien casos donde existe asimetría mandibular. “Es una técnica quirúrgica que se realiza de muy buena forma en el país, ya que contamos con especialistas de excelente formación”, hace notar la ortodoncista especializada Macarena Contreras acerca de esta intervención que eleva significativamente la calidad de vida de quienes se someten a ella. La profesional de Mentadental.cl explica que es frecuente observar en estos pacientes problemas respiratorios, ya que algunos de ellos tienen disminuido el tamaño de su vía aérea. “Son roncadores, algunos pueden hacer apneas, no mastican bien y eso, con el paso del tiempo, puede dañar otros sistemas y funciones del cuerpo. Además, la relación del paciente con su entorno también puede verse condicionada”, manifiesta, y afirma que puede llegar a afectar tanto la valoración que las personas tienen de su imagen que evitan sonreír y tomarse fotos, y son personas más bien tímidas. Justamente porque soluciona todas esas situaciones funcionales la cirugía ortognática cuenta con cobertura tanto por el sistema de salud público como privado.

Pasos de una cirugía

Los pacientes con estas alteraciones del desarrollo deben ser evaluados por un ortodoncista especializado y por un cirujano maxilofacial, ya que se trabaja en equipo. “En esa primera etapa de evaluación ambos profesionales tienen que ponerse de acuerdo en el plan de tratamiento que se va a seguir”, manifiesta la ortodoncista. Antes de operarse el paciente debe pasar un tiempo con frenillos, el que varía caso a caso, para que los dientes logren la posición ideal para la cirugía.

Cuando la ortodoncia prequirúrgica está lista viene el acto quirúrgico, que corrige el defecto de los maxilares, y luego el posoperatorio, donde continúa la labor del equipo, al cual se pueden integrar otros profesionales, como kinesiólogos, fonoaudiólogos y sicólogos. El primero de ellos realiza un trabajo cuyo objetivo es estimular prontamente el funcionamiento del sistema musculoesquelético para favorecer la recuperación de la sensibilidad, apertura bucal y minimización del edema. El fonoaudiólogo trata la fonoarticulación en aquellos casos en que se observa alterada, ya que la nueva posición mandibular determina a su vez una nueva posición de la lengua, y el sicológo ayudará a asumir la nueva imagen. “Aunque esta cirugía es elegida por el paciente ante la expectativa de un cambio, provoca estrés y a muchos de ellos les cuesta asumir su nueva imagen. Ello puede provocar problemas si tienen una patología emocional de base”, cuenta la especialista, quien recalca que quienes han pasado por el proceso ven resultados estéticos y, lo más importante, una mejor calidad de vida. “Muchos dejan de ser tan tímidos, se atreven a realizar objetivos que tenían postergados y ven la vida con más optimismo y seguridad”, puntualiza