Amaya Forch “Quiero disfrutar mi relación”

Amaya Forch “Quiero disfrutar mi relación”
16/02/2016

Regresó a la televisión y al teatro, canta en conciertos y es madre cariñosa y consentidora. Amaya está con una energía tan sanadora que el amor también llegó a su puerta. Acá, parte de esa historia que se suma al buen momento personal que vive la actriz.

Nació sietemesina y era tan pequeña que cabía en la palma de la mano de su padre. En esos primeros días de vida se asomaban de su cabeza unos pocos pelos negros y un mechón blanco que la hacía única.

Amaya Forch se transformó ese 5 de marzo de 1972 en la tercera niña de la casa y en la primera en revolucionar el hogar con su carácter juguetón. “Mi abuela paterna decía que no podía entender que mi papá me tomara en su mano y me encontrara tan linda si parecía un ratón.Entonces fue a hablar con el doctor y le preguntó si estaba seguro de que yo era su nieta, porque era muy fea”, recuerda entre risas la actriz, quien hoy -a sus 45 años- agradece haber nacido en una familia con mística, honesta y apasionada.

Amaya está radiante, incluso mucho más que antes… Sus hijos, el amor y el trabajo le sientan tan bien que tiene energía para estar en televisión, teatro y seguir dictando sus clases de canto.

Hace pocas semanas estrenó su nuevo rol -después de 12 años- en la teleserie Wena Profe (TVN), en la que interpreta a Jimena González, una doctora que deberá enfrentar una dura relación con su hija, la alumna más rebelde del colegio. “Es la típica relación donde la mamá cree que lo hace fantástico y le da todo lo que necesita a su hija, menos el tiempo y la presencia”, cuenta, y agrega que “me pasa que me veo en pantalla interpretando el rol de madre y me siento mil veces más joven… y recuerdo cuando yo hacía de hija”, dice entre risas.

¿Qué energías te dio haber cumplido 40?

Me bajó un boom de energía y de aprovechar la vida al máximo… Me comencé a sentir mejor que antes… Es como un empuje que te da la edad y te sientes madura, tranquila y sin tantas intensidades y ansiedades. Una ha aprendido cosas de la vida y curiosamente te vuelves a sentir de 15 porque tienes la tranquilidad de poder disfrutar.

A veces me dan ganas de volver a mis 20 y decirme: ¡Relájate, no le pongas tanto color!

Estuviste un gran tiempo dedicada a la crianza de tus hijos y a la música.¿Cómo ha sido volver a la rutina televisiva y al teatro?

Además soy pastelera y me gusta tejer (ríe). De un día para otro tuve que ordenar mi agenda porque a una le gusta abarcar muchas cosas. Pero sé organizarme bien, como buena exalumna del Colegio Suizo. La verdad es que siento pura buena energía.

Este año además estrenaron la segunda temporada de la obra Bajo Terapia, en la que interpretas a una mujer agredida sexualmente por su pareja. ¿Cuál ha sido la
reacción del público?

Creo que la gente se siente muy reflejada en la obra. Una vez me escribió un sicólogo y me contó que él había tratado muchos casos así y que era un tema del que se hablaba muy poco. Por eso creo que hace que la gente reflexione sobre su sexualidad y el placer.

¿Crees que en nuestro país hay un tema con el placer?

Sí, el placer está asociado a lo masculino, como si las mujeres no lo necesitaran. Desde pequeñas nos han enseñado que las mujeres tenemos que darles en el gusto a los hombres, en circunstancias de que nosotras también lo necesitamos. Las mujeres en este país son muy machistas y capaces de decirte “te abandonó porque te dejaste estar”.

¿Qué crees que mata el amor en las parejas?

Hoy el amor está más vivo que nunca. Antes las parejas llevaban muchos años casadas, lo pasaban mal y no había amor. Ahora muchos se están separando y se vuelven a reenamorar porque hay más honestidad, porque la gente se atreve, quiere sentir y vivir el amor, más que estar cumpliendo con el resto.

¿Crees que todavía se castiga la separación en nuestra sociedad?

Sí, y pasa que cuando eso ocurre hablan de ‘fracaso’, y eso es muy fuerte… Y yo me pregunto por qué llamarlo fracaso si armaron un amor, una familia, tuvieron hijos, y si el amor fue intenso de
ninguna manera fue fracaso. No es el tiempo el que marca el éxito de una relación amorosa.

¿Confías en las terapias de pareja?

Nunca he ido a una, pero la verdad es que dan nervios porque me imagino que en una hora el otro te dice las peores barbaridades del mundo.
Es fuerte porque estás en un problema con tu pareja y te expones a que el otro te tire toda la rabia encima y además tienes que pagar por eso. Pero lo bueno de una terapia es que es definitiva, para bien o para mal.

“Está claro que cuando una ama quiere el bien y la felicidad del otro, pero muchas veces las mujeres nos postergamos por nuestras parejas y eso complica las relaciones”

¿Qué situaciones personales sientes que has sanado al interpretar por años esta obra tan catártica?

Me ha hecho reflexionar sobre la influencia que puede tener un hombre en mí. Está claro que cuando una ama quiere el bien y la felicidad del otro, pero muchas veces las mujeres nos postergamos por nuestras parejas y eso complica las relaciones. Finalmente una se transforma en una lata y termina perdiendo el encanto que tenía en un principio.

Que sea romántico y que no hable de su ex”. Así describiste al hombre que conquistaría nuevamente tu corazón. ¿Fue así con Daniel Enrione?

Es que cuando recién me separé y comencé a salir con otros hombres me pasó que todos me hablaban mal de la ex. Pero la verdad es que me fijé en otras cosas, esas que no son tan exactas y categóricas y que hacen que una se encamine en esta aventura del amor.

¿Cómo estás viviendo este amor después de todo lo que pasó con Amaro?

Me pasó hoy en la mañana, a raíz de una entrevista que di en otro medio, que un hombre me comentó que sonaba muy penca que yo dijera que estaba realmente feliz, y yo le contesté que lamentablemente volvemos al machismo si cree que nuestra felicidad depende de quien está al lado de una. Cuando digo que soy feliz no solamente tiene que ver con la persona que está a mi lado, sino que hay un montón de factores que permiten que así sea: que mis hijos son sanos y felices, que tengo una linda relación con ellos, que estoy en un muy buen momento laboral y que me siento más tranquila conmigo y con mi cuerpo. La verdad es que quiero disfrutar esta relación, que es muy juguetona, alegre y cariñosa y que no tiene ni pesos ni exigencias.

¿Es verdad que cuando lo viste pensaste que podrías enamorarte de él?

Yo creo que es menos de película, pero es como la sensación de cuando conoces a alguien y se te aprieta la guata y piensas que ahí te podrías perder. Esa sensación que estoy segura que nos ha pasado a todas alguna vez. Es algo que no tiene mucha explicación, que se queda guardadito y que te remece.

¿Dónde lo conociste?

Lo conocía hace tiempo, pero no contaré más (ríe).

Coleccionista de escenas

No hay acto más puro que el recordar la infancia con una sonrisa en el rostro… Es como si el tiempo se detuviera en esa travesura histórica o en ese juego predilecto. Así lo hace Amaya cuando recuerda su niñez en la casa de sus padres. “Era juguetona, desordenada, inquieta, pero creativa y muy matea. Mi hermana mayor era pianista clásica y estudiaba todo el día; la segunda era gimnasta olímpica y campeona sudamericana y hacía piruetas a cada rato, y yo que era un saltamontes que miraba y copiaba todo”, rememora.

Esa misma familia que la actriz recuerda fue la que tuvo que enfrentar el exilio político en Alemania el año 1973, país que los recibió con casa amoblada, trabajo y colegios para todas. Sin embargo, Amaya solo recuerda de ese tiempo los casetes que le mandaba su abuela paterna y en los que hablaba “del Chile”, como le decía a su país. “Para mí fue toda una aventura regresar ‘al Chile’ y reencontrarme con mis abuelos, que fueron muy importantes en mi vida”, dice.

Su pensamiento libre se lo debe a sus padres, el gusto por la ópera y el ballet a su abuela materna y su capacidad de amar y las lealtades vitales a su abuela paterna. Una herencia familiar que quiere transmitirles a sus hijos Julieta (11) y Alonso (4), que son su razón de vivir y con quienes han conformado un clan igual de místico que el de su infancia.

Hay algo muy característico de mi familia, que es el humor a través del juego de palabras, y eso también lo tienen ellos. Entonces tenemos una relación bastante lúdica y regalona… Algunos dicen que soy mamá abuelita porque los malcrío y no soy tan dura”, reconoce.

¿Qué has aprendido de tus hijos?

Una aprende de ellos, de una misma y de sus papás, porque te remontas a tu infancia y comprendes a tus padres y te reconcilias con ellos. Vas entendiendo las situaciones, los momentos difíciles que pudieron haber tenido. Cuando una es chica les exige a los papás que sean superpoderosos y después te das cuenta de que son personas, igual que nosotros.

Breves

¿Qué lugar de Santiago es el que más te gusta?

Mi cama (ríe)… Pero si pienso en lugares de Santiago, la verdad es que me gusta recorrerlo y salir en bicicleta a tomarme un café. Encuentro que está muy entretenido.
También lo que hago mucho con mis hijos es irnos de picnic, aunque sea a la plaza cercana y llevamos sándwiches, huevos duros y pancito.

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Historia Freak de la Música.

Una serie:
La última que vi se llama The Affair.