Emilia Noguera, el cerebro tras Bowie

Emilia Noguera, el cerebro tras Bowie
03-11-2016

Hace algunas semanas estrenó el musical Bowie, espectáculo que fue un éxito de cartelera. Como actriz encanta, como dramaturga sorprende y como directora tiene un talento innato aplaudido por todos.  

 

Por: Lisette Ávila O. Fotos: Alejandra González/ Maquillaje: Jany Vera Producción: María Eugenia Ibarra / Agradecimientos a www.paisajismovertical.cl

Haces seis meses que fue madre por segunda vez y hace seis meses que no duerme. Así lo comenta con humor la actriz Emilia Noguera, quien dice ver el mundo “con cierta oscuridad” ante la falta de sueño. Emilia es así, divertida para hablar, suelta, directa y simpática; un alma libre, segura de sí y dueña de una intelectualidad de la que jamás se jacta; una ciudadana republicana que pese a ser parte del clan Noguera ha forjado su carrera a pulso. Hoy, a sus 32 años, no tan solo es una gran actriz, sino también una directora y dramaturga consagrada. 

De rostro pequeño y anguloso y un cabello naturalmente castaño, Emilia es una narradora inquieta. Construye historias, les da identidad a sus personajes y desarrolla un ritmo dramático que concita atención. ‘Suspender’ fue su primera obra y a esta le han seguido ‘Un niño’, ‘Los alquimistas’, ‘Proyecto de vida’, ‘Turno’, ‘Jardín’ y ‘La Violeta de San Carlos’, que actualmente escribe para el próximo Santiago a Mil. A este trabajo se suman también las innumerables obras que ha dirigido y las teleseries en las que ha actuado. “Más que la historia misma, más que el relato total de la obra, me interesan las relaciones entre los personajes. Cómo se hablan y cuánto se hablan. Me importan las emociones de los personajes”, describe.  

En esta constante búsqueda de formatos en los cuales poder narrar encontró en el musical una novedosa forma de hacerlo. De un tiempo a esta parte ha trabajado junto a Cultura Capital en los musicales ‘Mercury, la leyenda’, ‘Sinatra’ y hace algunas semanas estrenó ‘Bowie, el musical’, del cual es creadora intelectual y directora. 

¿Qué sentido tiene la escritura para ti?

Es una manera muy liberadora de poder dar mi opinión. Es una forma de descubrir la complejidad de las relaciones humanas, sin prejuicios. Es una manera de entender cómo funcionamos los seres humanos. Es una forma de libertad que me hace muy feliz. Es algo muy privado que paradójicamente termina siendo algo público. 

‘Bowie’ se suma a la nutrida parrilla de musicales que se han estado presentando en nuestro país. ¿Qué opinas de este fenómeno cultural?

Creo que el próximo paso es la aparición de más escuelas que preparen a los actores para ellos. Todo lo hacemos a pulso, tratando de producir lo mejor posible, pero la verdad es que nadie ha estudiado a lo gringo. 

¿Qué cuentas de Bowie en el musical?

De los primeros once años de su carrera, desde que se hizo conocido con el álbum Space Oddity. La obra comienza el año 69, justo después de haber lanzado Space Oddity y un día antes de casarse con Angie Barnett, con quien tuvo su primer hijo. Ese periodo es el más entretenido porque es cuando inventa personajes y el glam. La verdad es que de él no se sabía mucho porque siempre fue muy reservado con su vida privada.

¿Qué datos curiosos encontraste en tu investigación sobre él?

La gente cuando habla de él siempre recuerda a su última mujer, pero nadie sabe lo loca que fue y sigue siendo la primera, Angie Barnett, quien hoy  figura en un reality show. Ella tuvo un hijo de Bowie con el que tiene una historia muy particular. La verdad es que Bowie no solo era músico, sino también pintor, artista visual, mimo y fanático de la moda. Descubrí que cuando era niño estaba metido en una agrupación que se llamaba “Los defensores de los hombres de pelo largo”, a través de la cual defendía esa estética vapuleada en aquellos años. 

Has estado escribiendo y dirigiendo, ¿cuándo te veremos actuar nuevamente?

En diciembre comienzo a grabar la próxima teleserie de la tarde de TVN, pero no sé todavía qué rol interpretaré. 

¿TVN te conservó el contrato pese a la crisis?

Ellos fueron muy decentes conmigo porque yo me embaracé y me hicieron dos contratos por dos años: uno como actriz y también como guionista. 

Familia hay una sola…

No estaba dentro de sus planes ser madre por segunda vez, pero así sucedió y a las 32 semanas nació Santina María (seis meses). “Durante el embarazo me sentí muy bien y no paré de trabajar y hacer deporte”, cuenta Emilia, quien se ha preocupado de ser una madre presente. 

¿Cómo has vivido esta maternidad? 

Ha sido muy bonita porque como una no tiene los terrores de la primera guagua puedes disfrutarla y decir ‘¡qué rica la guagua!’. Santina es simpática, exquisita y no duerme nada porque está full pechuga. 

¿Eres pro lactancia materna prolongada?

Quiero darle lo que más pueda. A la Mila, por ejemplo, logré darle hasta el año dos meses y fue bacán. 

¿Cómo recibió Mila a su hermana?

Ella es adorable con Santina, la ama con locura, la cuida, la quiere, le hace cariño, la apachurra y la defiende. Con nosotros es un pequeño demonio, pero a mí me da lo mismo que sea así si es un amor con su hermana; prefiero esa reacción antes de que quiera asesinar a la pobre guagua (ríe).

¿Cómo has organizado tus tiempos para estar con ellas?

Me las arreglé para que mis ensayos fueran en la mañana, porque a esa hora Mila va al jardín y es menos complicado que Santina esté sin mí. El horario de la noche es muy sensible, ¿cómo no voy a estar a la hora en que ellas se acuestan? 

¿Cómo es Mila? ¿Se parece a ti?

Ella es la raja, es una niña muy especial, observadora, inteligente y tiene un vocabulario de adulto desde que tiene un año. La gente muchas veces la queda mirando y me pregunta qué edad tiene. Ella me acompaña a los ensayos y la llevo a todo. 

¿Y tú cómo eras cuando pequeña?

Sinceramente, tengo pocos recuerdos de mi infancia, pero yo era más bien retraída, pero después me puse muy dominante, como la que dirigía el cumpleaños (ríe).

¿Cómo es el clan Noguera?

Trabajamos mucho juntos. Dicen que a veces es peligroso pelear con la familia, pero a nosotros nunca nos ha pasado, al contrario, nos ha funcionado muy bien. Además, entre todos cubrimos varias áreas: yo escribo, mi papá dirige, el Diego actúa, y así…