Entrevista a Felipe Contreras

Entrevista a Felipe Contreras

Es el galán del momento y reconoce sin culpa estar disfrutándolo. Su rol de hombre chileno seductor y buen amante ha encendido las redes sociales, consagrándolo como uno de los rostros potentes del área dramática de Mega. Acá nos cuenta sobre su fidelidad al teatro y su vida de soltero.

“La Mujer pone el cable a tierra…”

Termina de grabar su última escena del día y Felipe Contreras se apronta a regresar a su hogar, en la comuna de Ñuñoa. Se sube a su moto, acomoda los espejos y deja atrás la rutina de la jornada. En el trayecto a casa -y para decantar el día- muchas veces se detiene en algún cerro en lo alto de Santiago y desde ahí mira la ciudad. “Eso hace que uno tenga otra conciencia”, dice con su voz grave.

Vestido con una musculosa y un short muy relajados, Felipe no es un hombre que pasa inadvertido. De 1,86 m, pelo oscuro y ojos pardos, este actor es el nuevo galán de la televisión chilena. Pero no cualquier galán, sino ese que con cada personaje típico chileno ha conquistado con creces al público femenino. Interpretando al indio Nahuel (La Doña) desplegó toda su sensualidad y hoy, como el capataz del fundo Santa Cruz -en la teleserie Amanda (Mega)-, se ha consagrado. “Víctor tiene esa cosa del campo chileno que es bien reconocible, y lo armé pensando en diferentes personas que conozco”, dice, mientras toma un café muy cargado.
¿La experiencia del campo es cercana a ti?
Sí, a mí me gusta mucho la naturaleza, andar a caballo, los animales, y siempre me interesó cómo funcionaba el campo, así es que no me costó personificar a Víctor. La verdad es que me cayó de perillas… Es como si lo conociera un poco, como si fuera mi amigo.
A lo largo de tu carrera has interpretado a hombres de nuestra historia. ¿Cuál crees que ha sido la evolución del hombre chileno?
Si es que existe una… Es difícil, porque uno nunca conoció tanto los siglos anteriores. Pero sí se puede analizar la relación que existe entre mapuche y españoles, y cómo se potenció el machismo. Por otro parte -y a lo largo de la historia-, la mujer es la que pone el cable a tierra, la que construye y coloca los cimientos. La mujer en Chile es muy fuerte y la familia está muy cargada hacia ella.
¿Te gusta ser galán?
Sí, porque me ha tocado personificar todo tipo de ellos. Si analizas a Nahuel y luego a Víctor, puedes concluir que son muy distintos. Además, este galán de las tres de la tarde me ha ayudado mucho a crecer como actor porque son escenas intensas, como de culebrón venezolano. Las situaciones son muy extremas.
¿Te agrada la intensidad?
A mí me gusta mucho tensar el ambiente. Eso es algo que puedes utilizar como actor para saber que algo sí está ocurriendo. Lo maravilloso es sentir que cuando dices el texto algo pasó en el ambiente.
¿Crees que hacía falta ese drama en las teleseries chilenas?
Sí, de hecho, para Amanda están escribiendo escenas de dos a tres páginas. Para nosotros ha sido una sorpresa. Igual es interesante porque te ponen un desafío como actor.
Felipe egresó de la escuela de teatro de la Pontificia Universidad Católica a los 22 años. En ella aprendió a amar y respetar el teatro por sobre todas las cosas y no dejarlo jamás. “A mí la escuela nunca me enseñó a actuar frente a una cámara, todo fue destinado al teatro y a montar grandes obras”, dice. Por eso, después de haber estado un tiempo en TVN, decidió alejarse de la televisión por dos años y hacer teatro, danza contemporánea y viajar por Chile. “Igual sentí el tema de las lucas cuando dejé la televisión, pero también era chico (25 años) y quería hacer otras cosas. Yo comencé a trabajar a los 20 años y, por suerte, siempre de actor”.
Hoy, como parte del área dramática de Mega, Felipe está a full. Sin embargo, el teatro siempre tiene un lugar en su vida. “Estoy paralelamente en un proyecto de la Dibam, que consiste en acercar el teatro a la gente por medio de las bibliotecas municipales. He viajado por pueblos como Andacollo, Combarbalá, y en Santiago en comunas como Independencia, Maipú, Puente Alto y Lo Prado. Es realmente maravilloso ver cómo los niños y grandes participan”, cuenta.
Ignaciano
Cuando se necesitó construir casas a lo largo de Chile por alguna catástrofe natural, ahí estuvo Felipe. Cuando los bomberos de Ñuñoa necesitaron recaudar fondos para los fatídicos incendios de enero pasado, ahí estuvo nuevamente Felipe. Y en cada campaña social que ha lanzado Mega, ahí ha estado él con su mejor sonrisa. Este actor de 36 años dice haber heredado la mejor parte de su colegio: la conciencia del otro. “Cuando eres alumno del San Ignacio comienzas desde séptimo básico a ir a misiones. Con mis compañeros fuimos a construir casas a muchos lugares de Chile y nos llevaron también a misionar. En él te inculcan todo ese rollo social de los jesuitas”, dice.
¿Cómo eras en el colegio?
Pasé por varias etapas, pero nunca fui el más mateo del curso, ni tampoco me maté estudiando, porque me gustaba pasarla bien… Algo que me ha gustado toda la vida (ríe).
¿Sigues cercano a la religión católica?
No, cuando salí del colegio renegué de la religión. Siento que tengo una formación católica, pero también soy muy crítico de eso porque creo que la espiritualidad está en todo, en el respirar, en ver el sol y en la relación con el otro. Yo sigo ayudando cuando se necesita, pero no voy a misa. Me encantan las iglesias por su arquitectura y el silencio que hay dentro, pero pienso que la espiritualidad está fuera de ellas, en la vida. Ahora, si yo te hablo de la espiritualidad es porque estuve en un colegio que todo el tiempo me motivó a buscarla.
¿Eras muy pololo?
Siempre he pololeado y he tenido varias experiencias: he vivido, he terminado, he tenido relaciones que no duran mucho, y así. Siempre me ha ido bien con las mujeres.
¿Sigues siendo el soltero más codiciado del momento?
Jajá, sí, pero me acompaño bien conmigo. Hay un punto en que te cuesta transar eso.
¿Cómo eres en pareja?
Si estoy enamorado, soy muy apasionado.
¿Cuántas veces te has enamorado?
Dos.
¿Y qué mujer tendría que llegar a tu vida para que dejaras la soltería?
Simplemente conexión.
¿Te has proyectado con familia?
Sí, me encantaría tener una familia. De hecho, ahora estoy en un proceso de mirar a los niños con otros ojos. Es algo interno y uno comienza a caer. Antes no sabía ni cómo tomarlos, pero ahora juego con ellos… Algo cambió en mí. Tengo la sensación de que a los 40 voy a tener a mi primer hijo. Yo quiero ser papá, que es diferente a tener un hijo. Yo quiero estar ahí, quiero ser papá y disfrutarlo. La paternidad es muy linda y no hay que perdérsela porque después los hijos se van.

Breves

¿Qué lugar de Santiago  te gusta? Los cerros.
¿Estás leyendo algún libro? Ensayo sobre la Ceguerade José Saramago
¿Cuáles son tus directores favoritos? Quentin Tarantino y Martín Scorsese