Montserrat Ballarin: Alma de región

Montserrat Ballarin: Alma de región
18-10-2018 Tags: ,

A pesar de ser agotador grabar en Santiago y Chiloé, está encantada de actuar en la nueva teleserie de Mega, Isla Paraíso, de la que destaca su realismo mágico y paisajes.

A este periplo entre regiones suma además las ciudades por las que pasará la gira nacional de Morir de Amor, la comedia musical kitsch.

Por: Catalina Lobos P. / Fotos: Rodrigo Cisterna / Maquillaje y pelo: Marcela Athens / Producción: Belén Muñoz

 

La misión Génesis busca repoblar una isla al fin del mundo llamada Isla Paraíso, que por una extraña razón no habita ninguna mujer. Es por esto que un cura y una monja deciden llevar a este remoto lugar a un grupo de mujeres con la excusa de mejores oportunidades laborales, ocultándoles su objetivo. Bajo esa premisa los actores de la nueva teleserie de Mega deben desenvolverse y desarrollar sus personajes, una ficción que tiene a todos encantados porque se graba nada menos que en Chiloé.

Entre la variedad de roles que se mueven en Isla Paraíso hay uno que poco y nada tiene que ver con la misión Génesis. La encontraron haciendo dedo y vestida de novia en la carretera y las mujeres, que iban con dirección a la isla, sin pensarlo la sumaron al grupo. Es Sofía Stolzenbach, que interpreta Montserrat Ballarin y que, muy entusiasmada, nos cuenta todo sobre esta novia fugitiva. “Se iba a casar pero la dejan plantada en el altar, así es que sale arrancando porque no puede más con la humillación. Cuando el auto se queda en panne, empieza a hacer dedo y se sube a este bus de puras mujeres que la recogen, la apoyan y la llevan a la isla, sin tener idea hacia dónde va ni qué hacer con su vida”.

¿Cómo es ella?

Es una mina de una familia cuica de Puerto Varas, muy convencional, que se casa joven, que va a tener muchos hijos y que se va a hacer cargo del fundo de los papás de su marido. Ella es agrónoma y tiene mucho feeling con los caballos y con el campo. Pero se le desarma toda esa vida rosada chicle que había construido y va a tener que empezar a valérselas por sí misma. Va a descubrir que tiene las herramientas, más de las que ella piensa. Dentro de todo es empoderada y empieza a hacerse cargo de su propio destino. También es muy terca, testaruda, llevada a sus ideas y superracional, le puede estar pasando de todo por dentro pero ella siempre va a decidir en relación al deber ser. Pero en el fondo es bien dulce y simple. Cuando se saca esta coraza es buena onda, se deja afectar y se compromete con otros.

¿Cómo la estás construyendo?

Ha sido difícil porque es un personaje que viene superdeshecho. Era muy poca la información que yo tenía de ella cuando empezamos a grabar. Es más la circunstancia la que la hace y lo que más le pesa es la humillación por la que tuvo que pasar y que todo el mundo la apunte como la pobrecita. Además ella hace doma racional de caballos, así es que tuve que prepararme con clases de monta. Pero creo que el desafío más grande ha sido cómo actuar en comedia un personaje que está en esta tragedia, porque la teleserie es una comedia romántica.

¿Cómo han hecho con las grabaciones en el Sur?

Una semana al mes vamos a grabar los exteriores a Chiloé y las otras tres semanas venimos a grabar en estudio los interiores. Ha sido sacrificado por el frío y la lluvia, pero muy entretenido. Refresca mucho mostrar otros lugares de Chile en la pantalla, y que Santiago no es Chile. Además el paisaje actúa por sí solo, acompaña y hace la mitad de la pega.

¿Qué es lo que más te gusta de esta producción?

Tiene mucho de esas teleseries de antaño. Faltaba ver ese romanticismo que no tiene que ver con la historia romántica. No es que estemos retratando la vida en Chiloé, pero estamos rescatando ciertos elementos que tienen que ver con la cultura, la magia y los mitos del Sur. Además una está haciendo contenidos para todo Chile, ¿por qué una persona de Arica va a querer ver un drama muy burgués de una familia santiaguina? Hay otros conflictos que mostrar y plantear. También tiene que ver con el misterio de Chiloé y con el realismo mágico, rescatar estas tradiciones que tienen que ver con el Sur.

¿Algo más que puedas adelantar?

Van a empezar a pasar cosas medias raras y a mostrar que hay todo un mito en relación a por qué se fueron las mujeres de esta isla. Hay todo un universo bien entretenido en relación a eso.

DRAMA TELENOVELESCO 

Centrado en una época y estética muy particulares, Morir de Amor es el último fenómeno del teatro musical, cuyas funciones se llenaron todos los días que duró su primera temporada. A sala llena, entre el 3 y 26 de agosto esta comedia musical kitsch encantó a las más de 12 mil personas que fueron a verla al Teatro Nescafé de las Artes. Su secreto: revive y brinda homenaje a los melodramas televisivos de los últimos 40 años.

Escrito y dirigido por Los Contadores Auditores y producido por Cultura Capital, es un montaje que representa la recargada estética kitsch y las retorcidas tramas de las telenovelas latinoamericanas que marcaron la década de los 80.

Tras su exitosa temporada en Santiago, el 9 de octubre comenzó su gira nacional en Talca. Hoy y mañana estarán en Copiapó y terminarán el 12 de diciembre en Frutillar. Y en Santiago, a fin de año o comienzos del próximo.

En ella Montserrat interpreta a Anita Monterrubio y asegura que es un privilegio poder llevar esta pieza a regiones, “porque es muy difícil y caro, considerando el aparataje de esta obra en particular”. Y como es originaria de Punta Arenas y tiene ‘alma de región’, como ella dice, se emociona cada vez que algún montaje sale de Santiago. “Hace un tiempo los chiquillos de ‘Cielos del Infinito’, un festival de teatro que se hace en Punta Arenas, lograron sacarlo a pulso. Cada año les cuesta un mundo, si es que se consiguen los fondos concursables. Se hace a pura voluntad, conlleva mucha pega y es muy poco retribuida, para mi gusto. Varios años se ha quedado sin hacer porque no hay fondos. Yo he ido, la gente va y se ve que está sedienta de que se descentralice todo”, explica.

¿Por qué duró tan poco la temporada en Santiago?

Es difícil comprometerse porque es un teatro de mil butacas. Jamás nos imaginamos que iba a estar lleno todos los días ni que fuera el fenómeno que fue. Siempre le tuvimos fe y le pusimos todo el cariño del mundo, con todas las ganas de que fuera atractivo. Lo lindo es que todo funcionó superbién, la gente se reía mucho y nosotros también.

¿A qué atribuyes ese éxito?

Yo creo que la gente tiene ganas de reírse y hay pocos espacios para hacerlo. Lo bonito es que es una invitación a que el público sea activo. Los chilenos somos un público muy distinto al argentino, por ejemplo. Aquí estamos supeditados a la crítica, que si dice que es buena la gente se siente obligada a que le tiene que gustar. Somos poco opinantes, muy callados y silenciosos, y si no te gusta no te puedes ir. Si al argentino no le gusta, se para y se va. Por eso creo que parte del éxito de Morir de Amor se debe a que los referentes están muy en boga ahora, por más que alguien no haya visto esas teleseries de antaño, algo tiene en la retina o por último vio algún viral de la ‘maldita lisiada’. Esta obra es un pastiche de todas esas referencias que están muy metidas en el inconsciente colectivo, con canciones clásicas que se escuchan en los matrimonios o en el año nuevo, donde el público es protagonista y si quiere cantar, bailar o reírse fuerte, lo hace. Es un espacio de liberación. Para mí la obra es cuando eso que hiciste y ensayaste, se pone en diálogo con el público.


BREVES

  • Panorama: No podría decir exactamente qué, pero con calor y al aire libre.
  • Playa: Las Cruces.
  • Libro que estás leyendo: ‘Kafka en la orilla’, de Murakami, y ‘La mujer que mira a los hombres que miran a las mujeres’, que es una serie de ensayos cortos sobre feminismo.
  • Lo que te enoja: La injusticia, la prepotencia y el arribismo.
  • Lo que te hace reír: Casi todo, trato de cultivar la risa.